Presentación

Este espacio pretende ser una modesta ventana que muestre, siquiera minimamente, la grandiosidad de la naturaleza extremeña, una naturaleza exuberante, pletórica, agreste y, en ocasiones, única. Aquí la fotografía, el dibujo y la palabra quieren ser un pincel que abocete el alma de lo vivo. Y será en el entorno de la Sierra de San Pedro donde la luz y el color tracen sus contornos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Foto-versos I

Águila imperial ibérica (aquila adalberti)


Igual que al leer debemos dejar volar la imaginación para seguir la narración, las imágenes siguen el camino inverso dejando entrever relatos o historias, cuando no contándolas directamente. En mi caso hay fotos que me sirven de inspiración para componer versos de diversa índole, algo con lo que disfruto pero que yace abandonado en mis quehaceres cotidianos. Subiré algún ejemplo a esta ventana de cuando en cuando.  

sábado, 12 de julio de 2014

Collalba rubia (oenanthe hispanica)





Peinada la tierra por el arado  otoñal, abierta la palma a golpe de besana recibe la primavera oxigenándose al sol. Aquí y allá salta de ”tomba”(1) en tomba la Collalba rubia. Se enamoró del barbecho una vez y procura volver a su manto cada primavera. Allí encuentra el manjar diario de larvas variopintas, cuna fértil de lo diminuto poblada de ootecas. También para la Collalba será tálamo y cuna. Alojada bajo el túmulo terroso de la tomba extremeña, discreta, incuba y espera. O quizá bajo la piedra que en desordenada hilera sugiere el trazado de la antigua pared. Hoy aspira sin éxito a limitar el barbecho del barbecho vecino. Los dos componen el edén donde  la Collalba rubia traerá su futuro. Ojalá nunca falte una Collalba rubia en cada barbecho. Ojalá nunca falte un barbecho para cada “Peñata”(2).


Nombres vernáculos:
(1) Tomba; porción de tierra compacta y de tamaño variable que suelen quedar tras las tareas de labranza al voltear la tierra con el arado.
(2) Peñata;  Collalba rubia.

La primera foto muestra a un macho de Collalba rubia y en esta es la hembra la protagonista, en ambas con San Vicente de Alcántara al fondo.

Y así se hicieron; cámara reflex montada en tripode y accionada por control remoto desde aguardo. 


El resto están hechas desde el mismo aguardo pero con lente 70/400 mm.
Macho

Macho

Macho

Hembra

Macho


Macho

Dos morfos se dan en las Collalbas rubias, ambos solo diferenciados en los machos, ya que las hembras son más apagadas y discretas de plumaje. La diferencia estriba en el color de la garganta, en unos machos, como el de la foto superior, es blanco mostrando solo negro el antifaz de la cara,  y en otros, como en el de la inferior, es negro; y en estos el antifaz y la garganta se funden en una mancha negra uniforme.


lunes, 26 de mayo de 2014

Búho real



A pesar de ser rey de oscuridades y tinieblas a veces consiente la caricia naranja de los últimos rayos diurnos. Todo depende del motivo o del momento. Pero sin duda prefiere el instante justo en que la sombra pasa a ser penumbra para hacer aparición sin complejos, coronando el roquedo cual mojón que limita el día con la noche. Momento en que el silencio ya es patente. Nada queda de la algarabía de los rabilargos, los graznidos córvidos, los aflautados cantos de totovías y oropéndolas. Ahora solo el ulular del rey se manifiesta y retumba en la cárcava delimitando su territorio. Otea el oscuro horizonte, diáfano ante sus enormes ojos amarillos, acompañando la mirada con estiramientos de cuello; morisquetas de bufón más que de rey. Tras saltar de piedra en piedra indeciso, se lanza sobre el valle penetrando de una vez hacia la noche, batiendo sus alas silenciosas sobre la alfombra de jaras impertérritas. Oscuridad y silencio, luminoso hábitat para sus correrías.


Lances de caza.





 Búho real en la Sierra de San Pedro




Impresiona su estampa a tan escasa distancia

 La mirada luminosa del Búho real se magnifica en la oscuridad de la que tanto gusta. En ella lo dejo.



viernes, 18 de abril de 2014

ZEPAs urbanas, protección y tributo

 A poco que observemos en nuestro alrededor contemplamos como el hombre, en no muchos años, se fue concentrando en pueblos primero y ciudades después, seguramente como necesidad por y para diversos motivos; seguridad, eficacia, producción, ahorro, eficiencia,… Y poco a poco estos núcleos urbanos se fueron remodelando con los tiempos, la aplicación de los descubrimientos tecnológicos en todos los campos de la vida diaria fue remozando  estas “madrigueras comunales humanas”, dotándolas de un aspecto cada vez más aséptico, más cómodo y más hermético. 
Probablemente fruto de nuestro modo de vida y de vivir en núcleos urbanos más o menos grandes, nos apartamos casi sin darnos cuenta de la naturaleza que nos rodea, creando una sensación de pertenecer a un reino distinto que no fuera el animal. Y esto es algo que desde mi punto de vista no nos ha beneficiado en absoluto, más bien todo lo contrario. Si no hubiese existido esa dicotomía en el camino, intentando llevar el nuestro propio de forma divergente con la naturaleza, entenderíamos mejor nuestro entorno, las leyes naturales y a nosotros mismos, más allá de elaborados estudios y  teorías. Tendríamos más conocimientos basados en los  hechos como sin duda tuvieron nuestros antepasados no tan lejanos. Se me viene a la cabeza, como uno de esos hechos incomprensibles por desconocimiento y que a diario podemos contemplar, todas esas casas o construcciones varias metidas dentro de los cauces de los ríos, un despropósito que se extiende por toda la geografía, al menos hispana. ¿Quién allí construye desconoce que el cauce de un río es oscilante?, o peor aún, ¿lo desconoce quién  allí se atreve a vivir? Pues, a tenor de las catástrofes que de cuando en cuando ocurren en esos lugares parece que si, por obvio que parezca.
Si, también es obvio, pero hay que recordarlo; somos animales exactamente igual al resto de animales, con las mismas necesidades de agua y alimentos, de refugiarnos del frío y resguardarnos del calor excesivo, de excretar nuestros desechos, de procrear para perpetuar la especie. Y finalmente, como cualquier otro animal envejecemos y morimos.
Y también es obvio, pero también hay que volver a recordar, que la naturaleza no es el campo, no es eso que está más allá del pueblo o la ciudad, no es ese tramo vasto de relieve variable entre dos núcleos urbanos, no, la ciudad o el pueblo son, y así debemos entenderlo, parte de esa naturaleza.
Esto vienen a demostrarlo todas esas especies que han sabido adaptarse a nuestros edificios, a vivir aprovechando nuestras construcciones. Nuestras calles y plazas están repletas de seres que viven junto a nosotros, porque a poco que se deje, la vida se abre camino en cualquier ambiente. Y entre estos animales están varias especies de aves; estorninos, gorriones, grajillas, cigüeñas blancas, mochuelos, lechuzas, cernícalos, golondrinas, aviones, vencejos, … Alguna de ellas, como  el cernícalo primilla, ya depende tanto de nuestros edificios para criar año tras año, que desaparecen de una zona si se los modificamos o derruimos. La declaración de ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) en un espacio urbano, tiene como objetivo conservar aquellas construcciones donde especies como el cernícalo primilla se han instalado garantizando así su continuidad en la zona. Pero también rinden tributo a esas especies que nos acompañan como vecinos llamando la atención sobre ellas. Obviamente esto implica la concienciación de los responsables y/o propietarios del edificio para que, en caso de obras de restauración, cuenten con ayudas económicas a cambio de tener en cuenta a estos inquilinos en la obra que se lleve a cabo.
Un caso flagrante donde esto no fue así es la iglesia de San Vicente de Alcántara. En esta ZEPA criaban en torno a diez parejas de cernícalo primilla cuando se acometieron obras en su tejado que prácticamente la destruyeron, quedando un par de parejas que usan troneras en los muros para criar, el resto, que lo hacía en el tejado desaparecieron junto a los huecos donde criaban, así como las que lo hacían en el campanario al quedar este inaccesible por la colocación de mallas en los huecos de las campanas con el objeto de  impedir la entrada de las aves, principalmente palomas. Resulta muy triste ver el cartel junto a la iglesia que anuncia su status de  ZEPA sabiendo que aquellos por los que se catalogó como tal la han tenido que abandonar.  Por suerte, la gran mayoría se trasladó a un cortijo cercano, el de las Costeras, a unos cuatro kilómetros de la localidad, habiendo sido declarado este también ampliación de la ZEPA de San Vicente de Alcántara.
Hoy por hoy afortunadamente son más los casos contrarios, donde las reformas en estos edificios se hacen de forma más amable con estas especies. En esto las ZEPAS urbanas han jugado un importante papel, una figura de protección en la que Extremadura es  pionera y sigue siendo una de las pocas regiones europeas donde están declaradas. Y sobre las que hay que destacar, además de su cometido original de servir como salvaguarda de especies en peligro, el papel que juegan como elemento de dinamización turística, pues el interés de estas especies por los  observadores de aves va en aumento, a la par que en muchos casos se descubren al gran público los valores arquitectónicos de iglesias, castillos, edificios históricos, etc., sin olvidar que de este atrayente turístico inicial se beneficiará el resto de actividades turísticas de las localidades donde se encuentran estas aves, como la gastronomía, la artesanía, senderismo,...
De singular importancia es el caso de la ciudad de Cáceres, importante ZEPA urbana,  que ha sabido conjugar el valor turístico de un casco histórico excepcional con el valor turístico en auge de  las aves urbanas dedicándole unas jornadas todos los años por el mes de mayo con el nombre de “Festival de las Aves, Ciudad de Cáceres”, y que este año se celebrará los días 16, 17 y 18 de mayo. Un largo fin de semana repleto de actividades que giran alrededor de las aves en los ambientes urbanos, su importancia ecológica y su plus de interés y belleza en nuestros cielos.
En el siguiente enlace se puede acceder a todas las actividades programadas para ese fin de semana en Cáceres:

http://festivaldelasavescaceres.gobex.es/festival-aves-caceres/presentacion-festival.html

Y en este otro se accede a las bases para participar en el "VI Maratón fotografico: Cáceres, ciudad de las aves", una de las actividades con mayor éxito de participación:

http://festivaldelasavescaceres.gobex.es/birdex/live/festival-aves-caceres/maraton-fotografico.html

Sin duda rendir admiración y tributo a vecinos tan singulares de las localidades donde vivimos, nos hace mejores conocedores de los ciclos vivos de los cuales formamos parte.


 Carracas anidando bajo un nido de cigüeñas


 Cigüeñas y grajillas en el casco antiguo de Càceres.


Profusión de nidos de Cigüeña blanca.


 Estornino negro, habitante habitual de las Zepas urbanas.


 Grajilla saliendo de su nido en el casco antiguo de Cáceres.


 Iglesia de San Vicente de Alcántara. Zepa Urbana.


 Macho de Cernícalo primilla en el tejado donde anida.


Vencejo común, otro habitual de las construcciones humanas.

domingo, 9 de marzo de 2014

La foto que nunca hice...


    ...O lo que pudo ser y no fue. Intentos que quedaron en solo eso, intentos realizados con ilusión, con sus jornadas de estudio y de seguimiento, pero aun así y sin saber en muchas ocasiones porqué, aquella o aquellas especies objeto de tal trabajo nunca acudieron a la cita. Es la parte amarga de la fotografía  de naturaleza, aquella en que una y otra sesión comenzó con grandes expectativas (como todas) al amanecer y me iba diciendo; "¡buena luz, buena temperatura, es cuestión de esperar!" Luego poco a poco avanzaron las horas, miraba el reloj, comienzan las dudas, pero aun me digo; "todavía hay tiempo, puede llegar". Al final el desanimo se salio con la suya y abandoné decepcionado, salí del aguardo sin entender como fue posible que en tantos intentos no apareciese, o por lo menos si no lo que esperaba algo con que disfrutar en ese posadero, en esa charca, en esa piedra,... y en esas condiciones tan optimas. En todas las sesiones anteriores y a pesar de todo, al salir, tras la decepción, me vine arriba de nuevo mientras regresaba al coche; "hay que probar otra vez, hay muchas posibilidades". Pero en esta no, ya han sido muchas las ocasiones y sentí que era misión imposible. Los huesos entumecidos ese día molestan más de lo acostumbrado a pesar de la costumbre. Y decidí abandonar definitivamente el emplazamiento. La palabra fracaso me aguachinó de arriba abajo como una tormenta imprevista, solo que entraba en lo previsible. Son jornadas que regresé cabizbajo, pero son las que sin duda te ponen a prueba. No hay regocijo al descargar las fotos, (no digamos en tiempos pretéritos cuando enviabas el carrete a revelar, aquella espera eterna), tampoco el lamento del ala que se cortó, la cabeza movida o la rama intrusa; ni el descubrimiento del fotón, esa que querías y que por fin salió casi mejor que imaginabas. Nada de eso hay en esa vuelta a casa, pero solo haberlo intentado tantas veces es un logro en si mismo por el disfrute del intento, la desolación inicial va desapareciendo poco a poco y superas la prueba al día siguiente  cuando te descubres a solas sonriendo, porque  sabes que lo volverás a intentar pero en otras circunstancias. Y sabes que cuando no sea así será la hora de cortarse la coleta, colgar los bártulos y dedicar el tiempo a otra cosa. Creo que aun estoy lejos de ese momento.


En la mayoría de esas ocasiones solo quedan rastros en el alma, pero hubo algunas de las cuales, y por motivos diversos,  guardé como  recuerdo alguna foto hecha para ir comprobando la luz y los parámetros, como en este caso bajo el chaparrón.


                                      
También en ocasiones la toma merece ser guardada por ser buena foto, que hubiese pasado a categoría de "gran foto" si hubiese hecho aparición el objetivo de la espera.


Posadero habitual de Águila perdicera... vacío.


A veces el encuadre me gustaba y no esperaba nada concreto, pero esperaba algo que nunca llegó.



Ni siquiera tras las huellas de su presencia fue posible pillar a los buitres en esta ocasión.


En esta otra solo ocupaban este posadero diversas especies cuando lo observaba en la lejanía. El factor suerte, mala en este caso, fue determinante. Una mala racha que terminó un día de fuerte viento cuando se vino abajo truncando la posibilidad.
Acostumbramos a mostrar los buenos resultados, pero los malos, al menos en mi caso, son mucho más numerosos. Creo que merecían una mención.


sábado, 8 de febrero de 2014

FIO 2014


El fin de semana del 28 de febrero, 1 y 2 de marzo se celebrará la edición correspondiente a 2014 de la Feria Internacional de Turismo Ornitológico de Extremadura. Como en las ediciones precedentes será en la localidad cacereña de Villarreal de San Carlos, a las puertas del Parque Nacional de Monfragüe. Una cita con el turismo y las aves en Extremadura. Lugar de encuentro de amigos con un denominador común, la pasión por las aves. La fotografía, el estudio, la pintura, la observación,  etc. Todo lo relacionado con este absorbente mundo de nuestros vecinos alados tendrá su rincón en la FIO.

Aquí se pueden ver las bases para el concurso fotográfico:
https://dl.dropboxusercontent.com/u/29007581/BasesFIO2014.pdf

La web oficial del evento:
http://www.fioextremadura.es

Allí nos veremos.


lunes, 30 de diciembre de 2013

2014

Buen vuelo, buena luz y buenos proyectos para el año que se avecina imparable. Es lo que deseo para los que me importan.